De la película de Eric Rohmer Ma nuit chez Maud, hay una escena que se me ha quedado grabada.
En blanco y negro primoroso, en medio de toda esa acción/conversación/silencio, todo lo sencilla y desenvuelta que se pueda re-crear, la narración envuelta por la naturalidad, plena y completa de falta de pretensiones para emitir un juicio moral; ese es el principal logro artístico, esa es la forma de filmar -eso... en los Cuentos Morales-: en mi escena, la cámara, inocente e implacable, se detiene en medio de la noche, en el escaparate iluminado de una librería...
El escaparate iluminado de una librería. Ahí se queda. O ahí me quedo yo.
Recuerdo haber leído que, hasta hace no demasiado, una de las librerías del barrio de Saint Germain en París abría sus puertas aún pasada la medianoche.
Qué lástima habérmelo perdido.
Pienso... cuando en medio de la noche me hace falta una luz y muchos libros; cuando... esa librería soñada está ahí, llena de luz, como... como un balcón sin cortinas y con sonrisas. Y lágrimas. Y todas ellas de felicidad; subidas a los estantes, guiñando, saludando, invitando(me) a entrar.
Pienso... recuerdo: el escaparate iluminado de una librería. El escaparate iluminado de una librería.
Una luz y muchas letras pasando (por) la noche a través de la lluvia...
4 comentarios
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Que falta hacen esos lugares con imsomnio en Bogotá. Sólo tenemos unos cuantos supermercados 24 horas.
Existen. Abiertas 24 horas. Con la luz encendida.
Solo hay que saber a quién pertenecen.
Incluso a ti mismo.
también estaría bien un mapa para llegar a ellas, plano y callejero para los más despistados. :7)
muchas letras y mucha lluvia. Luego cerrar los ojos y dormir despacio.
Así se llama el poema originalmente,
Primero tomaremos manhattan.